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        Plan 3. Unificar ETHAZI en todos los ciclos
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Plan 3. Unificar ETHAZI en todos los ciclos

1. Descripción

Este plan de cambio propone la unificación de la aplicación de la metodología ETHAZI en todo el centro educativo. Actualmente, distintos ciclos formativos del centro implementan ETHAZI de forma heterogénea; por ello, el plan busca establecer un marco común que garantice coherencia y calidad en la metodología. Los objetivos principales incluyen: establecer un cuaderno de reto común y una plantilla unificada para el diseño de proyectos; alinear todos los ciclos con las directrices pedagógicas de ITlent (Instituto Vasco del Talento en FP); incorporar correctamente los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en los retos; integrar los módulos transversales de digitalización, sostenibilidad e inteligencia artificial en las actividades; crear un repositorio compartido de materiales y buenas prácticas accesible a todo el profesorado; implantar un sistema de evaluación basado en resultados de aprendizaje y competencias conforme a la normativa vigente; y ofrecer apoyo y formación al profesorado en todos estos aspectos. En síntesis, se trata de un plan integral para homogeneizar la metodología ETHAZI en el centro, impulsando la innovación educativa de manera coordinada y efectiva.

2. Impacto esperado

Con la ejecución de este plan, se espera un impacto positivo significativo en la calidad educativa del centro.
En primer lugar, la coherencia metodológica aumentará: todos los ciclos formativos trabajarán los retos ETHAZI bajo un mismo formato y enfoque, lo que facilitará la colaboración entre departamentos y docentes.
El alumnado se beneficiará de experiencias de aprendizaje más consistentes y enriquecedoras, desarrollando competencias técnicas y transversales de forma equilibrada en todos los ciclos.
La incorporación sistemática de los ODS y de contenidos transversales (digitalización, sostenibilidad, inteligencia artificial) en los retos formativos contribuirá a formar estudiantes más conscientes, polivalentes y preparados para los desafíos actuales del entorno laboral y social.
La alineación con las directrices de ITlent y la implantación de un sistema de evaluación por resultados de aprendizaje y competencias garantizarán que las prácticas educativas del centro cumplan con los estándares de calidad y la normativa educativa vigente, reforzando la legitimidad y reconocimiento de nuestras titulaciones.
El profesorado contará con herramientas comunes, apoyo formativo y un repositorio compartido, lo que impulsará el trabajo en equipo docente, reducirá la duplicación de esfuerzos y fomentará una cultura de mejora continua e innovación pedagógica en el centro.

3. Diagnóstico de la situación actual antes del cambio

Antes de la implementación de este Cambio, se han identificado una serie de problemas y brechas en la situación actual del centro respecto a la metodología ETHAZI:
Falta de uniformidad en la documentación de los retos: cada departamento o ciclo utiliza su propio formato de cuaderno de reto y plantillas distintas para diseñar las actividades. Esto genera incoherencias en la calidad y estructura de los proyectos, dificultando el seguimiento común y el intercambio de experiencias entre el profesorado.
Desalineación con directrices oficiales: no todos los ciclos están siguiendo plenamente las directrices pedagógicas establecidas por ITlent u otros organismos de referencia. Por ejemplo, algunas prácticas evaluativas o metodológicas actuales difieren de las recomendaciones sobre evaluación formativa y trabajo colaborativo propias del modelo ETHAZI, evidenciando la necesidad de una actualización y alineamiento.
Integración insuficiente de los ODS: aunque algunos retos incluyen contenidos de responsabilidad social o medioambiental, la incorporación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible no es sistemática ni intencionada en todos los proyectos. En la situación actual, los ODS se abordan de manera superficial o dependen de la iniciativa individual de cada docente, perdiéndose la oportunidad de trabajar estos valores de forma transversal en todas las formaciones.
Módulos transversales poco desarrollados: contenidos de digitalización, sostenibilidad e inteligencia artificial no están integrados de forma consistente en la planificación de los retos. Actualmente, ciertos ciclos apenas abordan la digitalización o la sostenibilidad en sus proyectos ETHAZI, y la inteligencia artificial es prácticamente inexistente en la mayoría de las propuestas didácticas. Esta carencia indica la necesidad de actualizar y enriquecer los retos.
Ausencia de un repositorio común de recursos: la información y los materiales relacionados con los retos ETHAZI (por ejemplo, guías, rúbricas, actividades, evidencias de proyectos) se hallan dispersos en distintos soportes o en manos de cada profesor. No existe un espacio centralizado donde recopilar y compartir estas herramientas, lo que provoca duplicidad de esfuerzos, dificultad para acceder a buenas prácticas y riesgo de pérdida de información valiosa al rotar el profesorado.
Sistemas de evaluación heterogéneos: actualmente cada equipo docente evalúa al alumnado a su manera; en algunos casos se siguen enfoques tradicionales basados en exámenes o calificaciones numéricas globales, en lugar de evaluar la adquisición de cada resultado de aprendizaje y competencia. Esta disparidad puede generar incoherencias en la calificación del alumnado y, además, algunas prácticas vigentes podrían no cumplir al 100% con la normativa actual que impulsa la evaluación por competencias en FP.
Necesidad de formación y apoyo docente: muchos profesores manifiestan incertidumbres o falta de formación específica en ciertos aspectos clave (como la integración de ODS, el uso de herramientas digitales avanzadas, la aplicación de inteligencia artificial en el aula, o el diseño de evaluaciones por competencias).

4. Necesidades de gestión

Para llevar a cabo este plan de unificación metodológica, se identifican varias necesidades de gestión que el centro debe atender:
Compromiso y liderazgo institucional: es imprescindible el apoyo explícito del equipo directivo en su conjunto. Deben impulsar el plan, comunicar su importancia a toda la comunidad educativa y liderar con el ejemplo la adopción de la metodología unificada. El liderazgo claro ayudará a vencer resistencias y a mantener el enfoque en los objetivos del cambio.
Coordinación del proyecto: se requiere que dla persona responsable de ETHAZI o equipo de innovación pedagógica se encargue de planificar las acciones, hacer seguimiento al cronograma, dinamizar las reuniones de trabajo y actuar de enlace entre departamentos. Contar con un referente claro facilita la organización y resolución ágil de incidencias durante el proceso de cambio.
Planificación del tiempo y calendario: deberán ajustar horarios y liberar tiempo para que el profesorado colabore en el desarrollo del cuaderno de reto común, la adaptación de sus programaciones y la asistencia a formaciones. Esto puede implicar habilitar reuniones periódicas dentro del horario laboral, contemplar jornadas de trabajo específicas dedicadas al diseño de retos unificados, e incluso considerar reducciones puntuales de carga lectiva u otras compensaciones para los docentes que lideren tareas clave del plan.
Formación y asesoramiento: es necesario prever acciones formativas para el profesorado en las áreas identificadas: formación en integración de ODS en el aula, capacitación en competencias digitales e introducción a herramientas de inteligencia artificial aplicadas a la educación, y talleres sobre evaluación por competencias y uso de rúbricas según la normativa. La gestión del centro deberá coordinar estas formaciones, ya sea aprovechando recursos internos (profesorado experto) o solicitando apoyo a entidades especializadas (p. ej. Tknika, ITlent u otros organismos de formación del profesorado). También puede ser útil asignar mentores o parejas pedagógicas entre docentes más experimentados en ETHAZI y aquellos que requieran apoyo.
Recursos técnicos y plataforma compartida: a nivel de gestión, se debe decidir y habilitar la plataforma o herramienta que servirá como repositorio común. Esto implica posiblemente la instalación o configuración de un entorno digital (por ejemplo, una plataforma Moodle, Google Drive/Workspace compartido, etc.) donde almacenar los cuadernos de reto, materiales didácticos, evidencias de proyectos y documentos de evaluación. La administración debe asegurar que esta plataforma esté operativa, sea accesible para todo el profesorado y cumpla con las políticas de seguridad de datos. Asimismo, habrá que designar responsables de mantener la organización del repositorio y apoyar a los docentes en su uso.
Revisión y adecuación normativa: el equipo directivo junto con jefatura de estudios o coordinación académica deberá revisar las directrices normativas vigentes relacionadas con la evaluación por competencias y resultados de aprendizaje, para garantizar que el nuevo sistema de evaluación a implantar cumple con todos los requisitos. Esto puede implicar actualizar los documentos de programación didáctica de cada ciclo, modificar criterios de calificación y comunicar a la inspección educativa los cambios metodológicos efectuados, si procede. La gestión debe proveer plantillas o guías estandarizadas para que cada departamento ajuste sus evaluaciones a la nueva modalidad, asegurando homogeneidad en los criterios.
Comunicación y participación: es necesario establecer canales claros de comunicación interna para que todos los implicados estén informados del avance del plan de cambio. La gestión debe facilitar espacios para que el profesorado aporte sugerencias, comparta preocupaciones y buenas prácticas durante el proceso. Reuniones informativas generales, boletines internos de seguimiento o un espacio virtual de debate (foro, grupo de trabajo online) contribuirán a mantener a toda la comunidad sincronizada y comprometida con el cambio.
Apoyo logístico y financiero: por último, la administración deberá prever recursos presupuestarios para el plan. Esto puede incluir la adquisición de materiales específicos (por ejemplo, licencias de software relacionadas con digitalización o IA, si fueran necesarias), cubrir gastos de formadores externos o desplazamientos, o invertir en mejoras de equipamiento que faciliten la metodología ETHAZI. Una gestión eficaz asignará estos recursos de manera priorizada y justificará la inversión demostrando el valor que aportará el cambio en la calidad formativa.

5. Personas implicadas

La implantación de este plan de cambio involucra a diversos actores clave, todos desempeñando roles específicos para el éxito de la iniciativa:
Equipo Directivo: incluye al Director, Directora de Estrategia, Responsable de Formación Inicial y Jefes/as de depratamento. Son responsables de impulsar y supervisar el plan, tomar decisiones estratégicas, facilitar recursos y motivar al resto del personal. Su implicación activa garantiza el respaldo institucional necesario.
Coordinadora o grupo de ETHAZI: persona (o grupo de trabajo) designada para coordinar operativamente la unificación metodológica. Se encarga de organizar reuniones, guiar el diseño del cuaderno de reto común, resolver dudas técnicas sobre la metodología y asegurar la comunicación fluida entre los distintos departamentos. Actúa como motor del cambio a nivel técnico-pedagógico.
Profesorado de los Ciclos Formativos: todo el profesorado de las distintas familias profesionales del centro tienen un papel central, ya que son quienes adaptarán e implementarán en el aula la metodología unificada. Su participación abarca desde la creación y revisión de los nuevos materiales (retos con ODS y módulos transversales integrados) hasta la aplicación práctica de los mismos y la nueva evaluación por competencias. Dentro de este grupo, es especialmente relevante la figura de los coordinadores/as de ETHAZI por curso y jefes/as de cada departamento, quienes coordinan al equipo docente de su área para asegurar la adopción homogénea de las directrices.
Profesores/as mentores o formadores internos: aquellos docentes que ya cuentan con experiencia avanzada en ETHAZI o formación específica (por ejemplo, han participado en cursos de ITlent, etc.) serán implicados como agentes de apoyo. Pueden liderar talleres de formación internos, acompañar a compañeros con menos experiencia y aportar buenas prácticas al repositorio común. Son referentes que facilitan la transición y generan confianza en el proceso.
Equipo de transformación digital: dado que el plan contempla la creación de un repositorio digital y el uso de herramientas de digitalización e inteligencia artificial, el equipo de transformación digital del centro estará implicado. Su rol es acondicionar las plataformas tecnológicas necesarias, resolver incidencias técnicas y asesorar al profesorado en el uso de nuevas aplicaciones digitales vinculadas a la metodología (por ejemplo, herramientas colaborativas, etc.).
Agentes externos (colaboradores): en caso de requerirse apoyo adicional, se podría implicar a asesores externos, como formadores de Tknika, personal del Instituto ITlent o expertos en ODS y sostenibilidad. Su contribución puede darse en forma de sesiones formativas especializadas, seguimiento externo de la calidad del plan o provisión de materiales de referencia. Aunque no forman parte de la plantilla del centro, su implicación en momentos puntuales agrega valor y experiencias de fuera que enriquecen el proceso.
Alumnado (destinatarios finales): si bien los estudiantes no son gestores directos del cambio, se les considera implicados como beneficiarios y actores activos en el nuevo modelo. Su participación adquiere protagonismo en la fase de implementación de los retos unificados. Es importante involucrar al alumnado haciéndoles partícipes de la nueva dinámica (por ejemplo, explicándoles los objetivos de los ODS en sus proyectos o formando equipos de trabajo autónomos), de modo que colaboren con buena disposición. Además, recoger el feedback del alumnado durante el proceso servirá para ajustar y mejorar la implantación.
Familias y Comunidad Educativa: de forma más indirecta, las familias de los alumnos y otros miembros de la comunidad educativa (como empresas colaboradoras en FP Dual, etc.) también están implicadas en términos de ser informadas y apoyar el cambio. El centro deberá comunicar a las familias los beneficios de la metodología ETHAZI unificada para que comprendan los cambios en las dinámicas de clase o en los sistemas de evaluación. Su apoyo y comprensión refuerzan el entorno positivo hacia la innovación.

6. Identificación de riesgos y resistencias

En la implementación de un cambio de esta envergadura, es previsible enfrentar ciertos riesgos y resistencias. Identificarlos de antemano permite prepararse con estrategias de mitigación. A continuación, se detallan los principales riesgos y focos de resistencia detectados:
Resistencia al cambio por parte del profesorado: algunos docentes podrían mostrar reticencias a modificar sus prácticas habituales. Esto puede originarse por temor a una mayor carga de trabajo, inseguridad ante metodologías innovadoras o simple inercia tras años de dinámica tradicional. Existe el riesgo de que una minoría adopte una actitud pasiva o incluso oposicional, lo que podría dificultar la homogeneización. ​Mitigación: involucrar al profesorado desde el principio en la planificación (dándoles voz en las decisiones del plan), mostrar claramente los beneficios del cambio con ejemplos concretos, y proporcionar acompañamiento personalizado (mentoría) a quienes lo necesiten para aumentar su confianza.
Sobrecarga de trabajo y gestión del tiempo: el proceso de crear materiales nuevos, asistir a formaciones y adaptar evaluaciones supone una inversión considerable de tiempo y esfuerzo. Si no se gestionan bien los tiempos, existe el riesgo de saturar al profesorado, causando estrés y disminuyendo su motivación. ​Mitigación: establecer un cronograma realista con fases escalonadas, evitando concentrar demasiadas tareas simultáneamente. Asegurar que el equipo directivo proporcione los ajustes horarios o apoyos necesarios (por ejemplo, reducción de otras cargas burocráticas durante la implantación del plan) puede aliviar esta sobrecarga.
Dificultades técnicas o falta de destreza digital: la introducción de un repositorio compartido y de contenidos de digitalización/IA podría tropezar con problemas técnicos (fallos en la plataforma, accesos, etc.) o con la falta de competencias digitales de algunos usuarios. Esto podría ralentizar la implementación unificada si los profesores no adoptan la herramienta o si surgen continuas incidencias informáticas. ​Mitigación: probar y garantizar la fiabilidad de la plataforma digital antes de su despliegue oficial, ofrecer formación práctica muy enfocada al uso de dicha plataforma y contar con soporte técnico ágil (por ejemplo, un canal de ayuda o manuales sencillos). Empezar con un piloto reducido para detectar y resolver problemas técnicos iniciales es también recomendable.
Interpretación heterogénea de las directrices: existe el riesgo de que, pese a las guías comunes, cada docente o departamento interprete de forma distinta las directrices de ITlent o los criterios de evaluación por competencias, generando de nuevo disparidad. ​Mitigación: elaborar documentación clarificadora (por ejemplo, guías pedagógicas internas que especifiquen cómo aplicar las directrices en nuestro contexto concreto) y realizar talleres conjuntos donde se discutan casos prácticos, de modo que todos alcancen una comprensión compartida. Además, durante los primeros retos aplicados, revisar en equipo los resultados permitirá calibrar si todos están aplicando el modelo de forma equivalente.
Riesgo de falta de seguimiento continuo: si no se monitorea regularmente el progreso, podría ocurrir que el plan pierda impulso tras las fases iniciales, quedando algunas acciones a medio cumplir. ​Mitigación: comprometerse con un seguimiento periódico formal (reuniones de seguimiento, informes breves de avance) para identificar desviaciones o problemas a tiempo. La coordinadora de ETHAZI o equipo responsable debe vigilar el cumplimiento de cada hito y mantener informada a la Dirección, para corregir rumbos cuando sea necesario.
Limitaciones de recursos o apoyo externo: si por alguna razón no se logran los recursos previstos (por ejemplo, que no haya formaciones o que los expertos externos no estén disponibles cuando se les necesita), la calidad de la implantación podría resentirse. ​Mitigación: tener planes alternativos, como priorizar las acciones más críticas en caso de recorte de recursos, aprovechar al máximo los recursos internos (docentes formados que hagan de multiplicadores) y flexibilizar calendarios si se debe esperar un poco más por algún apoyo externo. La dirección debería también explorar convenios o colaboraciones gratuitas con instituciones (ayuntamientos para temas de sostenibilidad, empresas tecnológicas para charlas sobre digitalización, etc.) que puedan suplir eventuales carencias.

7. Recursos

La ejecución del plan requerirá la movilización de diversos recursos, que abarcan desde el capital humano hasta herramientas tecnológicas y materiales. A continuación, se detallan los recursos necesarios:
Recursos humanos: el esfuerzo humano es el pilar del plan. Se necesitan horas de dedicación para las personas responsables de ETHAZI, así como horas para el profesorado para el diseño y adaptación de los retos, elaboración del cuaderno de reto común y desarrollo de nuevos materiales didácticos. Además, se aprovecharán docentes con expertise específica (en ODS, digitalización, etc.) para que actúen como formadores internos o mentores, lo que implica reconocer y asignar formalmente ese rol. Si es posible, se podrían involucrar antiguos alumnos o colaboradores externos puntualmente para enriquecer los retos (por ejemplo, expertos que planteen problemas reales al alumnado), aunque el núcleo recae en la plantilla docente.
Recursos formativos: inversión en formación continua del profesorado. Esto incluye la selección de cursos, talleres o seminarios específicos en las áreas clave identificadas (metodología ETHAZI avanzada, integración curricular de los ODS, competencias digitales y uso educativo de la IA, diseño de evaluaciones por competencias, etc.). Se podrán utilizar tanto recursos externos (por ejemplo, jornadas ofrecidas por Tknika o ITlent, cursos oficiales de formación del profesorado) como recursos internos (sesiones de formación entre iguales donde docentes del centro comparten conocimientos). Es importante reservar plazas y horarios para que todo el profesorado relevante pueda asistir a estas formaciones, y prever sustituciones si alguna sesión ocurre en horario lectivo.
Recursos tecnológicos: la unificación del modelo requiere herramientas tecnológicas adecuadas. El principal será un repositorio digital compartido, cuya implementación exige una plataforma estable y accesible. Se puede optar por soluciones ya disponibles en el centro (por ejemplo, la extensión del uso de Moodle o Google Drive, si permiten estructurar un espacio común) o habilitar un entorno nuevo. En cualquier caso, se necesitará espacio de almacenamiento suficiente, organización por carpetas/ciclos, control de accesos (usuarios y permisos) y posiblemente la integración con las cuentas corporativas del profesorado. Adicionalmente, en cuanto a la integración de la digitalización y la IA en el currículo, podrían requerirse software o herramientas específicas: simuladores, aplicaciones de aprendizaje online, kits tecnológicos, etc., según la familia profesional. Por ejemplo, para inteligencia artificial, quizás acceso a herramientas de machine learning sencillas o servicios en línea adaptados a educación. La dirección debe hacer un inventario de herramientas existentes y adquirir o licenciar las complementarias necesarias. No hay que olvidar equipamiento físico si hace falta.
Recursos materiales: incluye cualquier material didáctico o físico que apoye la metodología. Por ejemplo, materiales comunes: podría ser útil diseñar y distribuir un manual o guía ETHAZI del centro que contenga la plantilla común de retos, ejemplos de proyectos integrando ODS, rúbricas de evaluación por competencias y orientaciones para docentes. Este manual servirá de referencia . También entran aquí materiales para los propios retos que tengan componente práctico (laboratorios, talleres): asegurar que se dispone de insumos, herramientas o medios para desarrollar los proyectos propuestos en los retos unificados (p. ej. si un reto incluye una práctica sostenible, contar con contenedores de reciclaje, o si incluye digitalización, disponer de ordenadores actualizados, etc.). Algunos de estos materiales ya existen, pero habrá que planificar adquisiciones si se introducen nuevos contenidos.
Recursos financieros: si bien gran parte de la transformación se apoya en reorganización interna, podrá haber ciertos costes económicos. Por ejemplo, la contratación de formadores externos, la compra de licencias de software o actualización de equipamiento tecnológico, la impresión de materiales... Puede ser necesario que la Dirección, junto con la administración del centro, deberá incluir en su planificación financiera anual una partida dedicada a "Implantación metodología ETHAZI unificada". Adicionalmente, se pueden explorar fuentes de financiación externas: convocatorias de innovación educativa, subvenciones de organismos públicos (por ejemplo, programas de mejora de FP, fondos europeos para digitalización), o colaboraciones con empresas que donen recursos a cambio de participar en la formación (patrocinios de equipamiento, etc.).
Recursos normativos y de referencia: para alinear con la normativa y directrices, se requieren documentos de referencia actualizados. Esto abarca la normativa educativa vigente (leyes, decretos de currículo de FP, instrucciones de evaluación) que deben estar a mano para consulta por parte de los equipos docentes y gestores. Asimismo, guías metodológicas de organismos especializados (por ejemplo, las guías de ITlent o manuales de Tknika sobre ETHAZI y evaluación) son recursos intelectuales clave. Asegurar que todos los implicados tengan acceso a estos documentos (en formato digital en el repositorio, o impresos si necesario) ayudará a tomar decisiones informadas y fundamentadas durante la implementación.

8. Planificación y seguimiento del cambio

Objetivo: 3. Impulsar la coordinación y la comunicación efectiva entre los equipos docentes y ciclos del centro:
3.6. Seleccionar las herramientas digitales para la gestión de la documentación. Zer behar ditugu eta nola egin daiteke.
3.7. Compartir material de los módulos transversales y optativas.

Unidad compartida de módulos transversales - Enero
Apartado de ETHAZI en la Intranet - Marzo
Unidad compartida de retos (ETHAZI GUNEA) → Solo links, no copias - Marzo
Fechas clave para para actualizar la documentación → Marzo
Trabajar en el cuaderno y programación (mapa), etc. → Junio. → TXURDINIZADO
El modelo de reto de ethazi hay que estandarizarlo: ikasle y irakasle → Junio

9. Evaluación de los objetivos alcanzados y memoria del proceso

Al concluir la ejecución del plan de cambio, se llevará a cabo una evaluación exhaustiva de los objetivos planteados, junto con la elaboración de una memoria del proceso que documente todo lo ocurrido. La evaluación se centrará en verificar el grado de cumplimiento de cada objetivo específico inicial, mediante indicadores y evidencias recolectadas. A continuación se indican los principales criterios de evaluación para cada objetivo y cómo se medirá su logro:
Cuaderno de reto común y plantilla unificada: se comprobará que se ha elaborado la plantilla común y que 100% de los ciclos formativos la han adoptado en sus programaciones. Como evidencia, cada departamento entregará al equipo directivo una copia de al menos un reto desarrollado con la nueva plantilla. Se evaluará no solo la existencia, sino la calidad y adecuación de dichas plantillas: por ejemplo, mediante una lista de cotejo que revise si todas las secciones clave (definición del reto, competencias/ODS integrados, fases, evaluación prevista, etc.) están correctamente cumplimentadas en los documentos entregados. El éxito en este objetivo será confirmado si la plantilla unificada está efectivamente en uso en todas las aulas ETHAZI y ha facilitado la planificación docente (medido a través de la opinión del profesorado en encuestas de satisfacción).
Alineación con directrices de ITlent: para evaluar este objetivo, se revisarán las prácticas pedagógicas y de evaluación implementadas comparándolas con las recomendaciones oficiales. Un indicador será, por ejemplo, el porcentaje de conformidad de nuestras nuevas programaciones con las "Bases del Modelo de Aprendizaje FP Euskadi" u otros documentos de ITlent. Se podría realizar una auditoría interna: el equipo coordinador examinará una muestra de retos y evaluaciones de cada ciclo y verificará ítems como "¿Incluye evaluación formativa continua acorde al modelo ETHAZI?", "¿Se trabaja en equipo docente autogestionado?", "¿Se promueve la reflexión y feedback al alumnado tal como indican las directrices?", etc. Alternativamente, se puede invitar a un asesor externo de ITlent o Tknika a revisar nuestro material y darnos retroalimentación. El objetivo se considerará logrado si se constata que las prácticas del centro reflejan los principios metodológicos promovidos por ITlent en al menos un 90% de los criterios evaluados. Cualquier desviación identificada se registrará para corregirla en futuras planificaciones.
Incorporación de los ODS en los retos: se evaluará si están presentes y correctamente integrados los Objetivos de Desarrollo Sostenible en los proyectos realizados. Un mecanismo será analizar todos los retos diseñados durante el curso y contabilizar qué porcentaje de ellos incluye al menos un ODS explícito en su planteamiento. Además, se valorará la calidad de la integración: por ejemplo, a través de una rúbrica que contemple niveles (desde una mención superficial del ODS hasta una integración profunda donde el reto gira en torno a un desafío real vinculado a ese ODS). También se recabará la percepción del alumnado sobre si comprendieron la relevancia del ODS trabajado en su reto (pudiendo usar encuestas breves post-proyecto). Alcanzaremos el objetivo si la mayoría de retos incorporan ODS de forma pertinente y los estudiantes pueden identificarlos y relacionarlos con el trabajo realizado.
Integración de módulos transversales (digitalización, sostenibilidad, inteligencia artificial): para cada uno de estos módulos transversales se comprobará su presencia en los retos. Se contrastará la situación antes y después del plan: p. ej., si antes ningún reto incluía IA y ahora al menos un reto por ciclo la incorpora, es un avance claro. Además, se solicitará a los departamentos un breve informe cualitativo describiendo cómo integraron cada transversal en sus retos. El éxito se medirá en términos de cobertura completa: idealmente, todos los ciclos deben haber integrado los tres ámbitos transversales en algún grado. Si algún área quedó rezagada (por ejemplo, aún no se introdujo IA en cierto ciclo), se documentará y se planificará como mejora para el siguiente curso, pero el objetivo general estará cumplido si la transversalidad se volvió parte natural de la metodología en la mayoría de los ciclos.
Repositorio compartido operativo: se evaluará el uso y alcance del repositorio de información creado. Métricas como el número de recursos aportados (retos, unidades, materiales, el porcentaje de profesorado usuario activo (que haya accedido o contribuido) y la frecuencia de uso durante el curso darán una idea de la adopción. Herramientas de la propia plataforma podrían proporcionar estadísticas de acceso. Adicionalmente, se recabará feedback cualitativo del profesorado sobre la utilidad del repositorio: si lo consideran fácil de usar, si les ahorró tiempo o mejoró su práctica docente al consultar materiales de compañeros, etc. El objetivo se considerará logrado si, al final del periodo, el repositorio contiene un conjunto significativo de materiales de todos los departamentos (p. ej. al menos un reto completo por ciclo, rúbricas, y demás documentos comunes) y si más de, por ejemplo, 80% del profesorado indicó haberlo utilizado y valorado positivamente. Un repositorio vivo y enriquecido será señal de éxito en la compartición del conocimiento.
Sistema de evaluación por resultados de aprendizaje y competencias implantado: para comprobar este hito, se revisarán las evaluaciones realizadas a lo largo del curso. Un indicador clave es que el 100% de las actas o calificaciones finales de los módulos se sustenten en la evaluación de resultados de aprendizaje (RA) y competencias, en lugar de solo notas globales. Concretamente, cada departamento deberá demostrar que ha utilizado las rúbricas o tablas de valoración de competencias acordadas. Se podrían inspeccionar muestras de expedientes o informes de evaluación para verificar que se calificó siguiendo los criterios de la nueva estructura (por ejemplo, evidencias de aprendizaje registradas para cada RA). Asimismo, se considerará el grado de satisfacción del profesorado con este sistema: se recogerán opiniones si encuentran que evaluar por competencias mejoró la comprensión del progreso del alumno o la comunicación con el alumno respecto a sus fortalezas y áreas de mejora. El cumplimiento de este objetivo se da si todas las áreas formativas del centro adaptaron sus evaluaciones al modelo competencial sin incidencias de validez (p.ej., que los alumnos hayan sido evaluados equitativamente conforme a la normativa).
Apoyo y formación al profesorado: se evaluará la eficacia del componente formativo del plan. Se considerará el número de docentes formados en cada tema previsto (esperando una participación cercana al 100% de la plantilla en al menos alguna de las acciones formativas ofrecidas). Además de la cantidad, la calidad se medirá mediante encuestas de satisfacción al finalizar cada formación y mediante la observación de la transferencia de lo aprendido a la práctica (por ejemplo, si tras un taller de ODS, efectivamente los retos incorporaron esos contenidos, indica que la formación fue útil). El apoyo continuado se reflejará también en si los docentes se sintieron respaldados: para medirlo, la comisión ETHAZI puede realizar entrevistas o cuestionarios donde el profesorado valore el grado de acompañamiento recibido durante la implementación (tutorías, resolución de dudas, materiales de apoyo, etc.). Si la gran mayoría reporta haber tenido acceso a la información y ayuda necesaria en el momento oportuno, podremos afirmar que el objetivo de apoyo docente se alcanzó satisfactoriamente.
Además de la evaluación objetiva de cada punto, se elaborará una Memoria final del proceso. Este documento recogerá de forma narrativa y con datos todos los pasos dados durante el plan de cambio, los resultados obtenidos, dificultades encontradas y las soluciones aportadas. Incluirá un análisis DAFO (Fortalezas, Debilidades, Oportunidades, Amenazas) retrospectivo sobre la implantación de la metodología ETHAZI unificada en el centro, sirviendo de reflexión para futuras mejoras. La memoria contendrá anexos con evidencias: ejemplos de cuadernos de reto desarrollados, muestras de evaluaciones, estadísticas de uso del repositorio, etc., para dejar constancia tangible del cambio logrado.
Esta memoria del proceso será compartida con toda la comunidad educativa y enviada, si corresponde, por ejemplo, a Tknika/ITlent, como testimonio del trabajo realizado. Su finalidad no es solo documentar, sino también celebrar los logros y aprendizajes obtenidos. Se propondrá presentar sus conclusiones en una reunión final de claustro, de modo que todos los implicados tomen conciencia del avance colectivo y se reconozca el esfuerzo invertido.


Planificación:

 
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