Una vez que ya establecimos un espacio para estudiar y aprender familiarmente, antes de que vayamos a comenzar podemos organizar nuestra mente.
Esto significa que vamos a tener una idea general de que tema vamos a revisar.
La primera pregunta que nos haríamos es:
¿De qué tema voy a aprender y/o estudiar?
Una vez que la respondamos el siguiente paso es preguntarnos:
¿Cómo he trabajado ese tema en el pasado?
Es muy importante recordar la forma en que lo trabajé, porque al hacerlo por nosotros mismos ya no sentiremos que lo estamos haciendo sin tener ninguna base.
Ahora revisaremos algunas estrategias que nos permitan activar nuestra mente y ponerla en un estado de estudio para que tengamos mejores resultados.
Ya que conocemos el tema y la forma en que lo hemos trabajado, podemos relacionarlo con los ejercicios que ya hemos hecho sobre él Podemos recordar palabras clave que nos ayuden a relacionar el tema que vamos a trabajar Revisar el índice, el libro, el texto, las tareas y los apuntes para asociar conceptos importantes Podemos hablar con nuestros hijos sobre lo que aprendieron y escribir lo que entendieron del tema Las ideas principales es bueno escribirlas En lugar de copiar todo, podemos hacer resúmenes pequeños y esquemas para concentrar la información