Los pimientos de Padrón fueron traídos por los franciscanos desde México en el siglo XVI. Las condiciones del terreno, el clima y las técnicas de cultivo hacen que los pimientos de Herbón, conocidos generalmente con el nombre de "Pimiento de Padrón", sean inimitables por su sabor y su picante moderado.
Miles de personas se dan cita en Herbón para disfrutar de la Festa do Pemento,
y, allí, in situ y corriendo riesgos mínimos -que siempre los hay, pero que también es cierto que animan al desafío-, comprobar el viejo dicho de "Os pementos de Padrón, uns pican e outros non"; las gentes del lugar separan con sorprendente seguridad los pimientos que, una vez en la boca, pueden incluso hacer llorar, de aquellos que se dejan comer.